jueves, 12 de septiembre de 2013

Primera Mención como Autor


Desde la bella Huelva, me acaba de llegar una mención muy especial como autor. El equipo de "Reflejo de Sentimientos" ofrece una breve biografía y un resumen de "Espejos" para ir abriendo boca antes de su publicación -allá por Noviembre de 2013.

Muchas gracias a Leticia por su tiempo, espero que la obra guste tanto como el interés que has mostrado tú.

Echad un ojo a su interesante blog, que habla de todo el espectro del arte: poemas, pintura, literatura, etc.

De igual modo, os dejo el enlace directo donde aparece la información que a mi respecta.


reflejodesentimientos.blogspot.com

domingo, 11 de agosto de 2013

Expediente Warren: The Conjuring


Fantasmas. Posesiones. Exorcismos. Demonios que ocupan el cuerpo de una inocente... Larga es la lista de tópicos que hoy en día nos inundan hasta la saciedad en el cine contemporáneo. 

Nada nuevo, claro. Lo malo es que hablamos de James Wan (director de las grandiosas "Saw" e "Insidious"), entonces, hay que cambiar el discurso. Este australiano de origen asiático hace de su inteligencia el mejor antídoto para combatir la falta de ideas con una historia diferente que contar. Vayamos por pasos.

Como digo, lo que acontece en "The Conjuring" lo hemos visto en "tropemil" películas de género. Sin duda que sí. Sin embargo, la conjunción entre sustos originales e historias intensas es sencillamente brillante. La tensión embriaga al espectador más exigente y experto. Los eventos se suceden de menos a más, como buena película de terror. La aparición de ciertos elementos oníricos (vaho, reloj parado a cierta hora, etc.) elevan la cota de incertidumbre hasta límites ajenos al sentir humano. Magistral lección de cómo contar lo mismo de siempre de una manera absolutamente distinta.

Después de la tormenta siempre llega la calma... ¿o no?

Unión familiar. Los Warren, protagonistas de varias situaciones terroríficas relacionadas con los muertos, forman una especie de gabinete de ayuda contra el mal. En un momento dado, una madre desesperada les suplica ayuda: en su casa sucede algo, y es muy violento.

Bajo esta premisa -sencilla y nada novedosa-, nos enmarcamos en un devenir de acontecimientos bajo una atmósfera desasosegante. En unos años setenta donde la familia es el quilate más brillante y valioso, el mal irrumpe sin piedad, lanzando un órdago al eslabón más débil de todos: la unidad familiar. 

El mal se instaura en la casa, y no escapará hasta que alguien lo resuelva con éxito. La hostilidad se desata dentro de esos muros como una chispa enciende un fuego: lenta pero concienzudamente. Es aquí donde el principal talento de Wan entra en escena, que no es otro que la paciencia. La historia arranca a fuego lento, pero luego las ascuas nos desmenuzan para no dejarse apagar hasta el final -magníficos créditos finales.

La aparición no teme a la luz, pero la familia sí teme su falta

Sustos. Una vez hemos conocido el porqué de las desavenencias con el "nuevo inquilino", la tormenta de espadas nos arrolla. No hay respiro. Ni un sólo minuto. El ritmo que impulsa el director australiano quiebra el corazón del guerrero más bravo. Inconmensurable muestra de buena dirección con ángulos imposibles, elementos secundarios en la imagen que nada hace sospechar lo que vendrá y una elección de actores siempre digna, aunque sin muchos alardes. El combinado hace de esta película un clásico atemporal, que residirá en nuestras retinas para siempre. ¿Mejor película de terror de la historia? Puff... no me hagáis ir por ese camino, por favor.

No todo son sustos, que conste. La tensión es insoportable. El in-crescendo de imágenes y situaciones tenebrosas abruman al espectador. Con un gusto exquisito, el creador de "Saw" ejerce una presión tremenda sobre la historia. Da exactamente lo que cualquier amante de este género desea. Situación tras situación, la hostilidad va en aumento. El mal nunca claudica. El bien siempre lamenta.

Anabelle, instigadora del mal más perverso. Puente entre lo real y lo irreal

Miedo. Sensaciones de pavor vienen dadas cada poco tiempo a partir de la mitad del metraje en adelante. Especialmente cuando el espectador comienza a atar cabos sobre la crueldad de la casa en sí misma. Cuando se abre la puerta -maldita muñeca-, nadie será capaz de cerrar una sola ventana. 

Es el mejor ejemplo de horror que nadie puede ver en los cines hoy en día, y aunque no quería mojarme mucho, creo que el podio se queda corto para este perfecto ejemplo de pasarlo mal con placer. Una historia aterradora mil veces contada, con elementos novedosos y originales hacen que se olvide la primera premisa a pies juntillas. Es el nuevo maestro del terror, y de eso no hay duda alguna. Gracias James Wan. Gracias por amar este género tanto como para hacer lo que te gustaría ver.

sábado, 27 de julio de 2013

REC 3 (Génesis)


Tercer episodio de la popular saga REC. La verdad es que el registro ha cambiado totalmente. Y así su escisión de dos directores. Paco Plaza dirige esta joya -un tanto friki- en solitario; mientras que Jaume Balaguerò hará lo propio con la cuarta (y última) historia, que esperemos arroje un final digno de su innovación.

Después de haber leído multitud de críticas, donde los respetables espectadores preveían un "más de lo mismo", el director valenciano se desmarca de la cámara en mano, para dejarnos una más tradicional filmación. Primer cambio, un acierto, ya que después de dos partes muy parecidas, hubiera tendido a ser ese "aún más de lo mismo" que vetaron los detractores.

Partiendo de la premisa más pura que el cine, dio, da y dará, que es el entretenimiento, esta cinta lo consigue con creces -y vaya si lo consigue. El problema, que por otro lado es el de siempre, es que la gente se hace una idea errónea del producto que van a ver. Ha pasado tantas veces ("pues vaya chasco, yo pensé que "Señales" iba a ser como el Sexto Sentido), que ya no supone ninguna sorpresa. Y en efecto, "Señales", es una cinta magistral del Shyamalan que ya no tendremos nunca más, pero, NO es una peli de terror. Nadie la vendió nunca como tal. Nadie dijo que era "El Sexto Sentido 2". Da igual, los dignos espectadores, obcecados en ver siempre lo mismo, nunca aceptarán la innovación. Peor para ellos. Yo me lo he pasado de lujo con casquería, zombis e incluso una trama de amor en el medio muy bien conseguida.

La locura se instaura en el salón de bodas. Nadie sabe qué sucede.

Pretensiones elucubradas. Claro que sí. ¿Cuánto tiempo hace que no veis una película sin pretensiones? Pensarlo bien. Siempre pasa algo, una opinión cercana, un  blog de cine, una crítica de tal persona, etc. Así no se puede ver cine. El cerebro está hostil, y no quiere cuentas con nadie. Yo siempre he dicho que la cine hay que ir a ciegas, como si fuésemos tontos. No pensar en el probable final, disfrutarlo, dejarnos llevar, empatizar con los personajes. Así, sí se disfrutan las pelis. Precisamente, eso hice yo al ver esta tercera parte de REC -por llamarlo de alguna manera.

Zumo de arándanos. Violencia. Gore a saco. Color rojo por todos los lados. ¿Original? Verdaderamente, no. De hecho, nada de nada. ¿Divertida? Totalmente. Son ochenta minutos frescos. Sólidos.

Si bien es cierto que Plaza apenas revela nada del virus -dos detalles muy, muy sutiles-, ejerce de adalid del espectáculo que un buen cinéfilo siempre querrá ver: Acción. La casquería, como decía antes, es burrísima. Los planos no esconden ni la mitad de la mitad de lo que Plaza deja para la cuarta parte. ¡Es un escándalo! Cuánto echaba de menos este tipo de locuras. Qué mal ha hecho "Braindead"... y qué benditas son todas ellas.

Explosión de rabia y cólera de los infectados. Ya no somos familia...

Los efectos especiales y la barbarie, son exquisitos. Aunque no guste mucho el cine gore -creerme, esta tiene y mucho-, hay que admitir que se pasa un buen rato. Los sustos están poco logrados, y hay alguna situación (como viene repitiéndose en toda la saga) que es bastante predecible. No obstante, cumple su cometido, que no es otro que inquietar. No da miedo, pero es que tampoco es una cinta de terror al uso. Es una peli de zombis de toda la vida. ¿Acaso alguien tiene miedo de ver "La noche de los muertos vivientes"? Exacto, es que no es el mismo tipo de terror. Aquí no hay nada psicológico. De hecho, todo lo contrario, es lo más físico que te puedes echar a la cara -motosierras, cuchillos, lo que sea.

Por eso mismo, la cinta da lo que tiene; y obtiene lo que da, es decir, entretenimiento puro y duro. Como precuela, pues es un poco liviana, pues no arroja luz sobre nada. Si se hubiese titulado de otra forma, todos habrían dicho que es un escándalo. Pero es que la gente tiene la memoria muy fina, y la crítica muy gruesa. Hace tiempo que la novedad abandonó las salas de cine, sino mirar todos los episodios y remakes que hay. Así que, no me voy a poner exquisito con esta. Es decente. Da lo que quiere. Es bruta y gamberra (esos puntitos de humor negro, muy buenos). Las gotas ácidas no te haces desternillarte, claro que no. Pero una sonrisilla, si te gusta este género, esbozas seguro.

A la espera de cerrar el círculo, se sacan conclusiones. Una, Paco Plaza, ha tenido los bemoles de reinventar la saga, cuando ya se alumbraba un pesticida de varias películas iguales. Esto es un "Survival Horror" en toda regla, y se disfruta muy mucho. Dos, la originalidad brilla por su ausencia. Pese al entretenimiento global que otorga, da la sensación de que la tensión se podría haber percutido un poco mejor. Hay demasiada muerte fácil de entrever, y por ello, la tensión decrece un poco. Pese a todo, me da la sensación de que Plaza ha propuesto el juego si importarle mucho la parte de I+D, es decir, te sirve en bandeja lo que se supone que se va a ver: sangre, sangre y sangre. Fuera medias tintas de ángulos espectaculares. El muerto al hoyo y el vivo al bollo.

Grande Plaza

lunes, 22 de julio de 2013

The Purge (La Ciudad de las Bestias)


Uno por ciento de desempleo. Apenas hay violencia por las calles. Las comunidades de vecinos no temen por sus pertenencias durante todo el año. Bueno, mejor dicho, durante 364 días al año... el que resta, se desata la purga.

Con esta interesante y original premisa, nos involucramos en la barbarie de la sociedad actual. Si bien es cierto que el film es ficción absoluta, quedan demasiadas reminiscencias sobre la carencia de humanidad en el aire. Sobrevuelan por la sala de cine, sabedores los espectadores de que algo así podría llegar a suceder. De hecho, es todo lo contrario, ocurre durante 364 días al año: robos, violaciones, atracos, asesinatos, ajuste de cuentas, etc.

Volvamos al cine, que la vida ya la tenemos muy vista. Un sólo día al año, todo tipo de violencia queda permitida de manera legal, siempre y cuando, el resto del año, la población se comprometa de alguna manera a no delinquir. Todo vale. Problemas con el jefe, mal entendidos... lo que sea. Con dicha excusa, la alta alcurnia de la sociedad puede "purgar" las calles de "molestos" vagabundos e inmigrantes, relanzando el sistema de la purga como una eficaz lucha contra el bienestar social.

La vigilancia se extrema durante las horas previas a la purga

Mucho había leído en internet sobre la película -casi todas las críticas la tildaban de irregular, lenta y previsible-, pero no hay que dejarse llevar por las masas. Mejor la opinión de cada uno. Al menos, con esta última, nadie puede engañarte.

Comercial. El trasfondo social que James de Monaco ofrece tras las cámaras es super interesante. El tándem de maldad y mala suerte, compromete a una millonaria familia, siendo ésta objetivo de unos fans (por llamarlos de alguna manera) de la purga. Ese derecho a redimir sus pecados. Ese sentimiento que hace mejores a las personas durante un año, colapsando su mente tan sólo una noche.

La idea, no solo es sugerente, sino brillante. No tanto lo es en contenido, pues la película brama comercialidad palomitera por las cuatro esquinas, y eso, es un problema a la hora de digerir los típicos -malditos seáis- clichés del género, que no comentaré para que os pongáis nerviosos vosotros mismos con los movimientos -cuanto menos extraños- que ejecutan los protagonistas. Qué lástima que los productores no se hayan atrevido con un director con más bemoles, que se hubiese olvidado del "Recomendado para menores de 13".

Las máscaras, uno de los aciertos del correcto film

Un inicio típicamente americano, con saludos patriotas, deseos de una noche segura y demás parafernalia, el espectador espera acontecimientos. No aburre. No excita. Sólo avanza, torpemente, pero avanza. Tras pasar dicho lapsus, la acción comienza a desarrollarse. Los sucesos van y vienen con mayor agilidad, y sí, la acción tiene sus cotas anchas en cuanto a sangre y dinamismo. El intermedio de la película se convierte en la mejor parte. Muchas preguntas en el tintero, algún giro semi-interesante de guión -decente guión, todo sea dicho, si no fuese por algunos comentarios tipo: "¿Qué está pasando, papá?", que después de ser pronunciados trece veces, pierde fuelle y roza el ridículo- y unos villanos bastante misteriosos. Gran punto el de llevar esas máscaras siniestras con una sonrisa perenne. Punto a favor.

Lamentablemente, el final deja frío al espectador. Pese a tener un par de momentos de incertidumbre muy bien logrados, con ángulos de cámara muy puntiagudos, rozando el primerísimo primer plano, el "slasher" se instala definitivamente en las pantallas sin ton ni son. De repente, todo el mundo sabe matar, y parecen soldados profesionales. Cosas de América, supongo. No obstante, resta credenciales a la "realista" historia.

Con un final dinámico y relativamente sorprendente -aunque no mucho, insisto- de Monaco intenta dejar la última bala en la recámara. Lo que pasa es que, ya es tarde. Demasiado tarde para adecentar el resultado final. Da pena ver cómo la idea se hubiese desarrollado con un cineasta más, digamos, experto en terror o suspense (no quiero ni imaginarme cómo habría sido la peli bajo la firma de John Carpenter o Tobe Hooper. Soñemos).

No ha sido así. Es lo que tiene el cine "low cost", buscan artistas poco conocidos o poco vistos últimamente en cine, y con unos cuántos dólares, hacen fortunas. "¿Para qué complicarse? Seguro que podemos hacer otro remake cuando las cosas vengan mal dadas" Lástima que no se tomen riesgos asumibles con ideas tan brillantes como ésta. Da pena salir del cine habiendo disfrutado, pero sabiendo que se te va a olvidar absolutamente cada fotograma al día siguiente. Gajes del oficio, supongo.

sábado, 20 de julio de 2013

Publicación de mi obra


La escritura; ese arte de llevar la palabra al olvido. De traerla de vuelta con un simple gesto, que no es otro que el de volver a coger aquel libro olvidado de la estantería. En ese preciso momento, todo gira y vuelve. La palestra de colores se reaviva, se surte de los alrededores de la memoria. 

Ese sentimiento es el que se encuentra cuando lees un libro por segunda, tercera vez. Un momento de distancia que se acorta con imágenes que nos sonaban, pero que quedaron atrás en la incertidumbre del que cree que no necesita volver a leer tal documento. Una vez basta.

Gracias a la insistencia, y al buen consejo de algún amigo (tú sabes a quién me refiero, mentor), mi sueño de publicar una novela, se ha convertido en realidad. Saldrá a la luz en octubre -o quizá noviembre, la espera no importa- una parte de mi. Una historia que comenzó en un folio en blanco, y terminó con un punto final. Una historia de la que espero disfrutéis leyéndola, como yo lo hice escribiéndola.

Ahora, vosotros podréis decididr, si queréis, leerla una, dos o incluso mil veces. Lo importante es el hecho de poder tenerla en la estantería con autores de todo tipo: Stephen King, Dean Koontz, Rebecca West... Me dará igual con quién me dejéis. Pero estaré allí. Y eso ilusiona un montón.

Cuando uno se pone a juntar palabras, no sabe hasta donde puede llegar. Quizás, las mismas podrían terminar en la papelera, o quizás, un editor decide que se las puede dar una oportunidad. El segundo camino, evidentemente, es mucho más complicado. No obstante, es el más ratificante. Alguien te está diciendo que confía en tu trabajo. Confía en tu buen hacer. O simplemente, toma los riesgos necesarios porque se ha quedado a medio camino de las anteriores premisas. Da igual.

En fin, desde este blog, quiero agradecer a todas y a cada una de las personas que han pasado alguna vez a leer alguna crítica, ya sea literaria o cinematográfica, que dieran también una oportunidad a mis palabras. Palabras que, en este caso relacionadas con algún objetivo particular, os han ayudado a decidir qué libro leer o qué película ver. Vosotros, con vuestra confianza, me habéis ayudado aún más a seguir creando. A seguir moviéndome por estos senderos de las letras. 

Así mismo, espero poder avanzaros noticias sobre el día concreto del lanzamiento oficial de lo que ya será mi primera novela en el mercado ("Espejos"), y que algunos ya habéis podido leer tres capítulos en este mismo blog. 

Ojalá y podáis leerlo entero de alguna manera. Ojalá y me comentéis qué os ha parecido, y con qué os quedáis de él. Qué se puede mejorar. Qué se debe corregir. Incluso, qué se debe aplaudir. ¿Por qué no? No hay mejor sueño que el de pensar que gustará. Yo tengo tanta ilusión en este instante, que confío en que os encantará. 

Un saludo a todos, y nos vemos pronto en las librerías (:

De hecho, el lunes 29 de julio, ya podré dar en primicia el nombre de la editorial que me acogerá y representará. Hasta entonces, sería de gran ayuda que dieras al "me gusta" en la página de Facebook -todo suma.

https://www.facebook.com/EspejosMirrors 

¡Mil gracias a todos!

sábado, 22 de junio de 2013

Superman: El Hombre De Acero



Combinación entre Christopher Nolan (guión) y Zack Snyder (dirección). Reapertura de un clásico de todos los tiempos por enésima vez. Conciencia de que la historia será diferente y espectacular a la vez. No creo que haya mejor cocktail para ser mezclado. En efecto, el hombre de acero vuelve. Vuelve con mucha fuerza.

Con una historia ya por todos conocida, se presenta la difícil tarea de devolver el mito a la palestra contemporánea del séptimo arte. ¿Lo habrán conseguido? He aquí el dilema. Sinceramente, y debido a todo el peso del "qué dirán" o del no menos conocido "si lo dice la mayoría será por algo", creo que esta crítica será malentendida por muchos y comprendida por pocos. Sí, en las webs más conocidas el nuevo Superhombre tiene alrededor del ocho de media. Aún así, no podemos confiar en la opinión de la mayoría por el simple hecho de serlo. A veces, sólo la opinión verdadera de un solo individuo, cuenta más que treinta diciendo lo mismo. Para gustos, colores.

Escandalosos giros, violentas y excelentemente ejecutadas escenas de acción, una forma distinta de contar la historia, etc. Estoy de acuerdo en todas y cada una de las premisas anteriores. No hay un sólo frame que se note en la espectacular calidad gráfica del film. Es un espectáculo visual sin precedentes. Las escenas donde la adrenalina y la destrucción de la ciudad se entremezclan no son gratuitas. De hecho, llegan cuando tienen que llegar. Están presentes con todo su esplendor, dando un paso adelante en los momentos donde decae el ritmo del metraje decae (lamentablemente, este hecho ocurre demasiadas veces en mi opinión).

La eterna pareja, busca el amor en el ocaso del mundo

Actores. La grandilocuencia de semejante unión pensadora (Snyder-Nolan), no podía terminar en saco roto. La elección de los actores ha sido acertada en términos generales, excepto en la pareja protagonista, que no destila química alguna. El hecho de haber fallado en la dupla principal, tanto para la trama amorosa como para el desenlace, hace que la película se balancee de manera inestable. 

No obstante, el film se sostiene por sí mismo pese a este grave paso atrás. Es una pena que no haya más afinidad entre ellos para llegar a empacar la historia como debiera, pero bueno. Kevin Costner (padre en la tierra) y la elegante Diane Lane (madre), son los dos principales secundarios que reclaman mejor compostura. Las tablas de ambos no van a ser descubiertas por mi, eso desde luego. Al tiempo, Rusell Crowe (padre alienígena -digámoslo así) y Laurence Fishburne (jefe del periódico "Daily Planet"), también elevan la categoría de los secundarios de auténtico lujo. Sus papeles sustentan el vacío general de ambos protagonistas. El crash, sin duda, es para el antagonista de la historia: Zod. No sólo da la sensación de falta de alma (similar al protagonista), sino que no tiene empaque suficiente para añadir mal alguno a su cliché. Así, es complicado poner en dificultades al protagonista, y por tanto, dotar de sentimientos más dramáticos a la película. Mala decisión.

Vuelvo a concederme la licencia de la opinión personal para esta crítica. Entiendo que a (casi) todo el mundo le chirriará esta crónica (de una muerte anunciada). Y ya lo siento. Pero es que no sólo de grandes actores y brillantes efectos especiales sobreviven las grandes producciones. Hay que exigirles mucho más.

El hilo conductor de la historia decae en múltiples ocasiones. El ritmo lento y poco preciso se acumula en la desazón del espectador. De repente, llega una escena de lucha y destrucción, y parece que remonta el vuelo. Nada más lejos de la realidad. De nuevo, una cadencia en los diálogos diáfanos y poco profundos, devuelven la rutina de bostezo a la sala. Es tremendo cómo de ágil y espectacular la película va de cuando en cuando; y cómo de perezosa e imprecisa se torna durante el otro tanto. Pese al comienzo entretenido e impactante, donde Clark Kent (Henry Cavill), de niño, comienza a preguntarse el porqué de esa extraña e inhumana fuerza, el ritmo se deteriora por completo cuando la acción sale a escena para paliar el vacío de coherencia de la mitad del metraje en adelante. Un sinfín de diálogos y situaciones que nada aportan al avance del film, dan al traste con la excelente e impresionante puesta en escena de la idea. Una idea que no cuaja en historia.

El héroe, complaciente, entiende que debe ser apresado para salvaguardar a la Tierra

148 minutos. Dichosa manía del cine de superhéroes actual de alargar innecesariamente el metraje de las películas. Como si así, de repente, otorgara más espectacularidad y épica al resultado final. Ya sucedió con la tercera parte del hombre murciélago, donde si se hubieran descontado veinte o treinta minutos, la nota habría subido varios enteros. Idéntico camino sigue este hombre de acero. Esos minutos de paja inservible lastran el -de por sí soso- final, y hacen flaco favor al cómputo global de falta de intensidad. Sí, es una falta de pegada terrible, que queda exclusívamente para las batallas y las explosiones -como decíamos, magistralmente diseñadas. 

En resumen, frialdad. Un frío extraño. Unas ganas de ver algo grande, y darte cuenta de que sólo has asistido a un fuego fátuo de explosiones y perfectos efectos especiales -sin duda, lo mejor de la peli. Por contra, esa inestabilidad argumental -que no viene por fallo de guión, sino por carencia de fluidez durante las escenas- disminuye la exigencia de análisis acertado por parte del espectador. 

Una verdadera lástima, porque la idea es concebida como novedosa. Sin embargo, no consigue llenar toda la pantalla con la ilusión necesaria. Esa falta de "cariño", deshace también la propia ilusión del espectador, que observa con lentitud como el reloj de arena va quedándose vacío... como vacíos nos quedamos en la sala. Esa sensación de "le falta algo" es perenne. No se te escapa. Por tanto, es evidente que nuestra memoria no volverá a rememorar ninguna escena de este intento de resucitación -para mi innecesaria- de personajes de cómic. Ya sucedió con Spiderman hace pocos meses. Si el resultado inicial es bueno, ¿por qué se empeñan en crear otro producto con el mismo interior pero con envoltorio diferente? ¿Acaso el ego de los directores americanos les puede? "Esto lo hago mejor yo, seguro".

Tengo plena confianza en las personas, no en la gente. Ejemplo claro es James Wan (Saw). No hizo más que la primera parte, y se marchó honrando su excelente producto. El resto, maravillas NUEVAS, como "Silencio desde el mal", "Insidious" y la futura "The Conjuring". La originalidad como emblema al valor.

miércoles, 24 de abril de 2013

Los Últimos Días


Segundo largo que nos ofrecen los hermanos Pastor, tras la decente e interesante "Infectados (2011)". Esta vez en lengua castellana y rodada íntegramente en Barcelona, la post-apocalíptica nueva era se cierne sobre los cines.

Una extraña infección-alergia-derivado a los espacios abiertos hace que todos los habitantes de la tierra queden encerrados en el interior de los edificios. Sin posibilidad alguna de salir a la superficie, la civilización se ve obligada a subsistir con la particularidad anteriormente referida. El alimento escasea, el agua es un buen muy preciado y la desconfianza desune a todo ser vivo.

Bajo esta premisa, los jóvenes autores catalanes profanan con destreza el subconsciente humano. El alter ego de la supervivencia queda anegado en las profundidades de los lugares donde, por fuerza mayor, son encerrados. La calidad técnica del film es exquisita, así como la ambientación y el conseguido maquillaje. Mención especial para esta última categoría.

La cuidad sumida en el más profundo desgobierno

Descontrol. El auto-gobierno al que la población se ve sumida es de una exigencia máxima. La desazón de los protagonistas se mezcla con imágenes pasadas de más cálida y enternecedora factura (a modo de flashbacks), donde todo parecía ir bien. Nada era así, pues mirad cómo van nuestras vidas en este instante... pero siempre una vida pasada fue mejor, desde luego. Quién puede imaginarse viviendo en las alcantarillas por no poder respirar el aire del exterior.

Con todo el viento en contra, las carencias humanas salen a la luz (interesante metáfora). En la confrontación con la madre tierra, el humano siempre sale perjudicado y especialmente dañado. Por ello, la vida empieza  a costar muy poco. En este vaivén de calamidades, los clanes se ubican en los mejores puntos, y las oportunidades de supervivencia decrecen ante la anarquía. Ahí es donde entran los absolutos y maravillosos protagonistas de la historia.

En un cúmulo de circunstancias -que no revelaré, por supuesto- Quim Guitierrez y José Coronado tiene que unir sus caminos e intentar deambular por el interior de la tierra hasta llegar a sus diferentes objetivos. Durante el proceso, ambos, totalmente diferentes por estatus y humanidad, se verán arrastrados a las tinieblas más angostas del mundo que conocíamos. Su tremenda implicación en la historia hace que el peso del film quede anclado en sus miradas. Tremendos papeles de ambos, que sugieren más que muestran. Muy eficaces.

Grandísimas actuaciones de los dos protagonistas

Bajo el avance de la inseguridad y el desgobierno que comentábamos antes, la dupla protagonista va avanzando no sin dificultades al lugar designado por cada objetivo. Sin interrupciones en cuanto a guión, que es bastante fluido, las penurias de el dueto se encargan de mantener la tensión necesaria para que la película aguante los últimos minutos con varias preguntas sin respuesta. 

En resumen, la gran calidad técnica de la obra más la soberbia actuación de Coronado y Gutierrez -amén de los excelentes secundarios como Leticia Dolera o la siempre eficiente, Marta Etura- hacen que los cien minutos se queden cortos. Verdaderamente, estamos de enhorabuena con la última hornada de jóvenes directores de género, que con buenas ideas y cada día mejores producciones, se perfilan como antecesores de un movimiento que confiamos percuta hasta el prestigio internacional tan anhelado. Empecemos por el nacional, donde las piedras vuelan de tejado en tejado sin proporcionar autocrítica alguna.